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El ajuste detrás del decreto K

A partir de septiembre de 2012 comenzó a regir, en Argentina, un nuevo método de cómputo para establecer el pago de las asignaciones familiares. A través del Decreto 1667/2012, firmado por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, se estableció: “los límites que condicionan el otorgamiento de las asignaciones familiares o la cuantía de las mismas, se calcularán en función de la totalidad de los ingresos correspondientes al grupo familiar”. Esto significa que se contabiliza el ingreso de ambos padres aunque éstos no vivan juntos. Lo que generó que muchísimas madres cobren menos en la escala de las asignaciones familiares o directamente pierdan este beneficio para sus hijos.

La trampa consiste en que para cobrar el monto máximo mensual por hijo de $837 el ingreso familiar debe ser de hasta $7500. Teniendo en cuenta que el salario mínimo en nuestro país es $5588, si ambos padres trabajan formalmente y cobran un sueldo mínimo estarían superando los $11000. Por lo que pasarían a la escala de $338 por hijo donde la remuneración bruta, del grupo familiar, debe ser de hasta $12700. Y así quedarían sin la posibilidad de recibir los $562 que corresponde a la segunda escala de hasta $9800 (ver recuadro).

 

GRUPODESDEHASTAMONTO MENSUAL
I$200$7.500$837
II$7.501$9.800$562
III$9.801$12.700$338
IV$12.701$15.000 (individual) | $30.000 (grupo familiar)$172

 

Siguiendo los datos de las escalas, se puede decir que la mayor parte de las madres trabajadoras que mantienen a sus hijos y que en muchos casos reciben un porcentaje mínimo o nada de cuota alimentaria, son vulneradas por el Estado que les va quitando la asignación de sus hijos con la trampa del ingreso familiar.

Para dar un ejemplo concreto supongamos el caso de una madre desocupada cuyo ex marido tiene un sueldo de $15000 y le da el 30% en concepto de cuota alimentaria. ¿Cuánto dinero recibe esa madre por asignación familiar? La respuesta es nada. Porque la Administración Nacional de Seguridad Social (ANSES) supone que el padre se hace cargo. Es decir que para la presidenta una cuota alimentaria de $4500 es suficiente y amerita sacar las asignaciones familiares a los hijos de una mamá desocupada, ya que se han alcanzado los $15000 de sueldo bruto por parte de uno de los padres.

Lamentablemente no existen estadísticas que especifiquen el número de chicos que han dejado de recibir estas asignaciones, ni cuánto es el número de madres que sólo reciben $172 (monto mínimo por hijo) por la injusticia de sumar su sueldo con el de un “cónyuge” que no vive con ellas. Pero podemos decir que con el gobierno de Cristina Fernández la frase “tan fácil como sacarle el caramelo a un niño” puede ser suplantada por “tan fácil como que ANSES le saque la asignación a un niño”.

El Decreto 1667/2012 que incorporó  el cálculo por ingreso familiar, donde no importa si los padres están separados, divorciados o simplemente no viven juntos, cumple un objetivo despreciable, pegar el ajuste económico a través de los hijos de las madres trabajadoras de nuestro país.

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